Descripción
Las hypnaceas son los musgos del acuario, y su regla más importante se resume en una frase: no se plantan. No tienen raíces que buscar en el sustrato; se atan o pegan a una roca, un tronco o una malla, y desde ahí forman una mata cada vez más densa. El musgo de Java y el Christmas moss son los ejemplos que todo acuarista acaba conociendo.
Son de las plantas más agradecidas que existen: viven con luz baja, sin CO₂ y en acuarios donde casi nada más quiere crecer. Su ventaja para un acuario de gambas es enorme: entre sus ramificaciones se acumula biofilm, que las crías pasan el día buscando, y los alevines encuentran un refugio donde los adultos no llegan.
Su único enemigo es dejarlo abandonado. Cuando forma una capa demasiado gruesa, el interior se queda sin luz, se pudre y atrapa detritus. Una poda ligera de vez en cuando lo mantiene verde, compacto y útil.


