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El filtro es el equipo que más influye en la calidad del agua. Cómo calcular el caudal que necesitas, qué tipo encaja con cada tamaño de acuario y los errores de mantenimiento que deshacen el ciclado.

Qué filtro necesita tu acuario según sus litros

Un filtro no cuela el agua: aloja las bacterias que la mantienen sana. Retener la suciedad que se ve es lo de menos. Por eso importan el caudal y el material que cabe dentro, y por eso se limpia con más cuidado que cualquier otra cosa del acuario.

Qué hace de verdad un filtro

Dentro de un filtro pasan tres cosas, y en este orden de importancia. La filtración biológica, la de las bacterias que convierten el amoniaco en nitrito y el nitrito en nitrato, ocurre sobre los canutillos cerámicos, las esponjas y cualquier superficie por la que pase agua con oxígeno. La mecánica retiene partículas en esponjas o perlón, y es la que hay que limpiar. La química, con carbón activo o resinas, es opcional y sirve para casos concretos, como retirar restos de un medicamento.

De ahí sale el criterio para elegir: un buen filtro no es el que más mueve, sino el que mueve lo suficiente y tiene sitio para mucho material biológico.

Caudal: de 4 a 6 veces el volumen por hora

AcuarioCaudalFiltro habitual
Hasta 40 l150–250 l/hEsponja o mochila
40–100 l250–600 l/hMochila o interno
100–200 l500–1.200 l/hExterno
Más de 200 l1.000 l/h o másExterno, a veces dos

Qué tipo elegir

El filtro de esponja funciona con una bomba de aire, no aspira a nadie y es el estándar en acuarios de gambas y de alevines; a cambio, mueve poco y afea el acuario. La mochila se cuelga del cristal, no resta sitio dentro y es la opción cómoda hasta unos 100 litros, aunque admite poco material. El interno va sumergido y roba espacio, pero es fácil de limpiar. El externo va en el mueble, con mangueras: es silencioso, no se ve y es el que más material admite, por eso manda a partir de 100 litros.

Qué mirar al comprarloPor qué
Caudal real para el volumenEntre 4 y 6 veces los litros por hora, contando con que el material lo reduce.
Capacidad de las cestasMás material biológico es más margen ante un descuido.
Caudal regulablePermite adaptarlo a peces que no quieren corriente.
Cebado sencillo y llaves en las manguerasEn los externos, es lo que hace que limpiarlo no sea una batalla.
Recambios disponiblesJuntas y rotores se gastan; un filtro sin recambios se tira entero.

Peces que no quieren corriente

El caudal que pide el volumen no siempre es el que quieren los peces. Los de aletas largas, como el betta o el gurami enano, vienen de aguas casi quietas y se agotan nadando contra la corriente: se esconden, dejan de comer o se quedan pegados a una esquina.

No hace falta quitar filtración para ellos. Basta con regular el caudal, dirigir la salida contra el cristal o romperla con plantas o una esponja.

Thrichogaster lalius
ImagendeBernat Arlandiscon licencia CC BY-SA 2.0(redimensionada)
Gurami enano.
Neocaridina Red Cherry
ImagendeUccio D'Agostinocon licencia CC BY 4.0(redimensionada)
Neocaridina Red Cherry.

Con gambas o alevines, el riesgo es el contrario: la entrada del filtro los aspira. Una esponja de prefiltro en la toma lo evita, y de paso añade superficie para bacterias. Las Red Cherry pasan el día pastando sobre esa esponja.

Limpiarlo sin perder las bacterias

Un filtro muy limpio es un filtro que ha perdido lo que lo hacía útil. Se limpia cuando baja el caudal, no por calendario, y con criterio:

  • Siempre con agua del acuario, en un cubo, aprovechando un cambio de agua.
  • Las esponjas se estrujan hasta que dejan de soltar lodo; no hace falta que queden como nuevas.
  • Material nuevo, por partes: nunca todo a la vez.
  • Los canutillos cerámicos casi nunca hay que cambiarlos.

¿Acuario nuevo? El filtro tiene que madurar antes de que entren los peces: cómo ciclar el acuario. Y para el otro equipo imprescindible, la guía del calentador.

Foto de portada: Pogrebnoj-Alexandroff, CC BY-SA 3.0.