Descripción
El planorbis se reconoce al instante porque su concha no forma una torre como la de casi todos los caracoles, sino una espiral plana, enrollada en un solo plano como un caracol de cuerda. Mide hasta 3 cm y hay variedades rojas, marrones y azuladas.
Tiene además una rareza biológica que merece contarse: su sangre lleva hemoglobina, igual que la nuestra, y de ahí viene el color rojizo de las variedades claras. La mayoría de los moluscos usan hemocianina, que es azulada y transporta oxígeno peor. Esa hemoglobina le permite vivir en aguas muy pobres en oxígeno donde otros caracoles no aguantarían.
En el acuario es un limpiador incansable: come restos orgánicos, comida sobrante, hojas muertas y algas de las paredes, sin tocar las plantas sanas.
Sobre su reputación de plaga. Se reproduce con facilidad, sí, pero su población está limitada por una sola cosa: la comida disponible. Si tienes decenas de planorbis, no tienes un problema de caracoles, tienes un problema de exceso de alimento. Ellos solo están aprovechando lo que sobra.
Por eso los venenos anticaracoles son mala idea: matan la consecuencia, no la causa, y además arrasan las gambas del acuario. Ajusta la ración y la población se regula sola en unas semanas.
Hábitat
Planorbarius corneus es un caracol europeo, y eso lo distingue de casi todo lo demás que hay en un acuario tropical. Vive en charcas, canales y lagos de aguas quietas y muy vegetadas de buena parte del continente, incluida la península.
Esa procedencia templada le da una tolerancia térmica amplísima: aguanta desde los 15 hasta los 28 grados sin inmutarse, así que funciona igual de bien en un tropical con calentador que en un acuario de agua fresca sin él. Es de los pocos invertebrados que encajan en un acuario templado.
Como todos los caracoles, necesita dureza media o alta para mantener la concha. En agua blanda aparecen los mismos síntomas que en las neritinas: erosión, porosidad y agujeros en el ápice.
Y una advertencia si te lo planteas para un estanque de exterior: precisamente por ser europeo y resistente, no lo sueltes nunca en un cauce natural. Aunque sea autóctono en gran parte de Europa, mover poblaciones de un sitio a otro transporta parásitos y patógenos.
