Descripción
Aviso legal antes que nada: el género Pomacea está incluido en la lista de especies exóticas invasoras preocupantes para la Unión Europea. Eso significa que en España y en el resto de la UE su venta, tenencia, cría y transporte están prohibidos. La restricción llegó tras los daños causados en los arrozales del delta del Ebro, donde el caracol manzana se estableció a partir de 2009 y arrasó cultivos.
Esta ficha es informativa: si estás en la UE, no puedes tener esta especie legalmente, y si te la ofrecen en alguna tienda es que están incumpliendo la norma. Como la regulación cambia, verifica siempre la situación vigente antes de dar nada por hecho.
Dicho eso, y para quien lea desde donde sí es legal: la ampularia es el caracol grande por excelencia del acuario. Alcanza 5 o 6 cm de concha, existe en amarillo, azul, morado y marrón, y tiene una presencia que ningún otro caracol iguala.
Su rasgo más interesante es que no devora las plantas sanas, a diferencia de otras Pomacea como canaliculata, que sí lo hacen y son las responsables del desastre agrícola. Bridgesii solo ataca hojas ya en descomposición, lo que la hacía segura en plantados.
Respira por un sifón que estira hasta la superficie como un tubo, así que necesita unos centímetros de aire entre el agua y la tapa. Un acuario lleno hasta el borde la ahoga.
Alternativas legales en la UE: si buscas un caracol grande y vistoso, la neritina cebra o el caracol cuerno cubren la función de limpieza, y para tamaño la Tylomelania de Célebes es una opción sin restricciones.
Hábitat
Pomacea bridgesii es originaria de la cuenca del Amazonas: aguas lentas, cálidas y con vegetación abundante, sujetas a crecidas estacionales.
Esa estacionalidad explica su rasgo más llamativo. Las Pomacea ponen fuera del agua, en cápsulas rosadas adheridas al cristal o a la decoración por encima de la línea de flotación, para proteger los huevos de los depredadores acuáticos. Es un comportamiento poco común y muy visible, y también el motivo por el que la especie coloniza tan bien: la puesta sobrevive aunque baje el nivel.
Y ahí está justamente la raíz del problema en el delta del Ebro. Esa misma estrategia que la hace fascinante en un acuario la convierte en una invasora extraordinariamente eficaz en un arrozal.
En cuanto a cuidados, necesita agua dura y aporte de calcio. Con 5 o 6 cm de concha, la cantidad de carbonato cálcico que tiene que fabricar es enorme comparada con la de una neritina, y en agua blanda el borde crece quebradizo y con marcas visibles que quedan de por vida.
